5. ANÁLISIS
DESDE OTRA PERSPECTIVA
DESDE LA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA:
El estudio explora
las diferencias de género y el papel del grupo en el acoso escolar, utilizando
una metodología epidemiológica descriptiva. La muestra consiste en 5.983
participantes de10 a 16 años (169 centros). Se administra el cuestionario de
violencia escolar.
Los resultados constatan que:
1) la percepción de la
incidencia del acoso es diferente según el rol (testigo, víctima o agresor),
pero las diferencias en función del sexo varían poco, varones y mujeres
observan similar incidencia; ambos observan más conductas de agresión física en
los varones y más conductas agresivas verbales como hablar mal en las mujeres;
y en ambos sexos a medida que aumenta la edad, las conductas agresivas físicas
disminuyen mientras las verbales aumentan.
2) Las conductas de acoso
se producen con mayor frecuencia cuando agresores y víctimas son del mismo sexo
excepto en el acoso sexual;
3) la mayoría de las
conductas de acoso son realizadas por varones contra un solo compañero varón
4) entre un 6,8 % y un 4,8
% de los escolares en los último 6 meses se ha metido “algunas veces” o “casi
todos los días” con algún compañero;
5) según los testigos la
observación de “bandas que se meten con un compañero” muchas veces es similar
en Educación Primaria y Secundaria (10%)
Recientemente como habitual
en sus informativos y reportajes los temas relacionados
con la violencia escolar
entre iguales; ya no sólo anuncian los asesinatos acaecidos en las escuelas,
principalmente en los Estados Unidos, sino que las agresiones entre iguales en
nuestro entorno son foco de noticia, circunstancia que no ha ocurrido hasta ahora.
Esto es un indicio inequívoco del aumento del interés y la concienciación
social sobre los derechos humanos en general y el acoso escolar en
particular.
Afortunadamente
gracias a los alumnos y padres que han
denunciado los casos de abusos y sus dramáticas consecuencias, así como a la intervención
de las instituciones y el profesorado, ya no se considera “normal” ni se tolera
que existan escolares que sean “el saco de los palos” ni son bien vistos “los
matones”. En este contexto, los investigadores deben aportar datos y
conocimiento con el fin de desarrollar recursos para la prevención y la
intervención, así como para de-terminar la incidencia y la caracterización del
fenómeno.
DESDE LA PERSPECTIVA
POLÍTICA:
Este
análisis; se puede llegar a concluir, que el bullying no es uno de los tantos
problemas de nuestro siglo XXI (ya que desde años atrás se ha manifestado). Si
no que es un problema que repercute en lo individual y en el marco social; de
ahí que sea necesario y urgente erradicarlo o disminuirlo en las escuelas. Si
sabemos que los niños son el futuro del mundo, entonces no hagamos que convivan
muy de cerca con este situación, ya que podrían no ser buenos ciudadanos.
Por
ello, no hay que subestimar el problema. Ni tampoco limitar el problema al
plano individual; si no también mirar las consecuencias que nos traería
en la perspectiva económica, política y social.
Busquemos
que nuestros niños, puedan disfrutar de su infancia, sin que el bullying se
presente; busquemos mejorar las cosas, porque un pequeño problema en los
individuos, puede generarnos muchos problemas como sociedad.
Recuperemos
la tranquilidad de nuestros niños, que de por sí la están perdiendo por el
clima de inseguridad que vive nuestro país.
DESDE EL PUNTO DE VISTA
DE LAS REDES SOCIALES:
Aproximación al
fenómeno del Bullying .Desde el primer estudio realizado por Olweus en
Escandinavia en 1978 y de la mano de investigaciones, fundamentalmente
europeas, pero también desarrolladas en Australia, Nueva Zelanda, Estados
Unidos y Japón, el estudio del maltrato entre escolares ha ido tomando una
dimensión internacional que lo ha sacado de su invisibilidad, que no de su
inexistencia.
Fue el propio
Olweus quien definió el maltrato entre alumnos y alumnas cuando se produce en
el contexto escolar como una “ conducta de persecución física o psicológica que
realiza el alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos
ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a las víctimas en
posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus propios medios. La
continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente
negativos: disminución de su autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros
depresivos, lo que hace difícil su integración en el medio escolar y el
desarrollo normal de los aprendizajes”. En el Informe Violencia entre
compañeros en la escuela, realizado por Ángela Serrano e Isabel Iborra, para en
Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia y publicado por el propio
Centro en el año 2005, las autoras consideran la existencia de diferentes tipos
o categorías de violencia escolar, concretamente maltrato físico, maltrato
emocional, negligencia, abuso sexual, maltrato económico y vandalismo. Se
refieren a acoso -en inglés bullying- cuando la violencia escolar, repetitiva y
frecuente, tiene la intención de intimidar u hostigar a las víctimas.
En concreto, para
que pueda hablarse de acoso han de cumplirse los siguientes criterios:
Que la víctima se
sienta intimidada, que se sienta excluida, que perciba al agresor como más fuerte,
que las agresiones vayan aumentando en intensidad, y que preferentemente tengan
lugar en el ámbito privado.
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