6.ANÁLISIS
EN ESPAÑA Y ANDALUCÍA
En el año
2006, el Consejo Escolar de Andalucía y la Consejería de Educación de
la Junta de Andalucía, hacen públicos los resultados del estudio “Encuesta (a
Representantes de la Comunidad Educativa) sobre el Estado de la Convivencia en
Centros Educativos”, cuyo objetivo es
obtener información sobre el estado real de la convivencia en los centros educativos de la Comunidad Andaluza.
Frecuencias de diferentes conductas de acoso según
los escolares.
7. APLICACIÓN DEL TEMA EN LA VIDA COTIDIANA
A continuación mostramos una entrevista a una joven que
esta en quinto de primaria y que ha sufrido acoso escolar.
Pregunta: ¿Cómo
empezó todo?
Respuesta: Fue porque un niña le dijo al niño más mandón de la clase que yo había dicho que era un hijo de puta. Pero eso no es verdad. Pero ella se lo dijo y entonces el vino y me dijo que mi madre era una puta. Y entonces yo a ese niño le dije que eso que le había dicho esa niña que yo le había dicho a él hijo de puta que no era verdad, que se lo había inventado esa niña. Pero no me creía y se seguía metiendo conmigo y me puse a llorar, se lo dije a un monitor y le castigaron.
Respuesta: Fue porque un niña le dijo al niño más mandón de la clase que yo había dicho que era un hijo de puta. Pero eso no es verdad. Pero ella se lo dijo y entonces el vino y me dijo que mi madre era una puta. Y entonces yo a ese niño le dije que eso que le había dicho esa niña que yo le había dicho a él hijo de puta que no era verdad, que se lo había inventado esa niña. Pero no me creía y se seguía metiendo conmigo y me puse a llorar, se lo dije a un monitor y le castigaron.
P: ¿Y la niña
porqué se inventó eso?
R: No lo se. Pero siempre se está riendo de mí. Des de
siempre que todos se han burlado de mí. Y un día, a la hora de comedor, la niña
esa se cruzó con el niño y le empezó a hacer burlas sobre mí cuando yo pasaba
por su lado, y los dos se empezaron a reír y el niño me hizo la zancadilla. Y
yo dije: “¿pero que haces?” Y él dijo: “nada, nada, no hago nada”. Y cuando
llegué a casa se lo dije a mi hermano y a mi madre, y mi madre habló con la
madre del niño y su madre dijo que como para el niño yo era una chivata, que
por eso me insultaba. Y mi madre y su madre hablaron y decidieron que para
hacer eso pues que no nos habláramos más, que yo no le diría nada a él y que él
no me diría nada a mí. Pero es que desde la infancia que me lleva haciendo lo
mismo.
P: ¿Y ahora,
después de que vuestras madres hablaran, se sigue metiendo contigo?
R: No ahora no. Bueno en el primer trimestre sí. Pero no
se lo quiero decir a mi madre porque si se lo digo a mi madre volverá a hablar
con la suya y volveré a tener malos rollos con él. Y no quiero.
P: Y, cambiando un
poco de tema, ¿la frase que escribiste en la agenda “voy a morir por el dolor
de mis sentimientos”, la escribiste en una clase que estabas muy enfadada o muy
triste porque alguien se había metido contigo?
R: Fue en el primer trimestre y estaba muy enfadada
porque ese niño se había burlado de mí otra vez.
P: ¿Pero tan mal estabas? Porque es que la frase es muy fuerte.
R: ¡Hombre! ¿Te gustaría que desde la infancia hasta
quinto o cuarto, se metieran contig
P: ¿Pero que te
hacían?
R: A ver, él me insultaba, me pegaba...
P: ¿Pero sólo él o más gente?
R: Sólo él.
P: ¿Y la niña esa no?
R: No, ella no me pegaba. Se reía y me decía tonta. Pero
no me pegaba.
P: ¿Y tú que hacías?
R: Yo le decía “habla chucho que no te escucho”. Y cuando
se metían conmigo o el niño me pegaba, yo pasaba de todo. Pero después llegaba
a casa y se lo decía a mi madre. En vez de decírselo a la profesora se lo decía
a mi madre.
P: ¿Y ahora el niño ya no se mete contigo?
R: No, ya no.
P: ¿Y por qué ha dejado de meterse contigo?
R: Porque este año ha tenido muchos problemas, por niños
y todo eso. Y él ahora ya sabe que si se mete con otra persona le castigan, en
el cole y en casa, y por eso ahora ya no se mete conmigo, por eso. Pero se mete
con otra niña de la otra clase.
P: ¿Y por qué crees que se mete con la gente?
R: No lo sé, tendrá rabia o algo que le habrán hecho
seguramente. Es que no tengo ni idea. No se, es que el dijo una vez que si a él
le pegaban él tenía que pegar a la persona que le había pegado. Pero es que yo
eso no lo veo normal, se lo dices a la profesora y ya está, o le hablas, pero
no hace falta pegar. Digo yo, vaya.
P: ¿Y los profesores que hacían?
R: La profesora pasaba de mí y él se reía. Y yo le decía
que si se reía de mí después se lo diría a mi madre.
P: ¿Y tu crees que la mejor opción es ir a contárselo a tu madre?
R: Ahora creo que no porque entonces mi madre habla con
su madre y aún es peor.
P: ¿Y si se volviera a meter contigo que harías?
R: Decirle “habla chucho que no te escucho”, que es lo
que me ha dicho mi madre que le diga. Pero es que también se mete con otra niña
de la otra clase, que, por ejemplo, si a ella le insulta, ella va corriendo
detrás de él diciéndole que pare ya de insultarle.
P: ¿Y entonces él se ríe aún más de ella, no?
R: Sí.
P: ¿Y ninguna de
las niñas se mete contigo o con los demás?
R: Bueno, hay una que siempre está pegando, pero ella
dice que es como un juego, y yo le digo que pegarse no es un juego, porque
pegar no es un juego, eso es violencia, que es otra cosa, pero a ella le da
igual. Y el otro día estaba en clase y me dijo que le guardara la mochila un
momento, y yo lo hice, pero luego volvió y me dijo que qué hacía yo con su
mochila, y yo le dije que ella me había pedido que se la guardara, y entonces
se empezó a reír, y las otras niñas también se rieron. Y hay otra niña que me
dijo que era gorda y tonta. Y yo fui y se lo dije a la monitora, porque yo no
veo bien que la gente vaya haciendo esas cosas, no lo veo normal.
P: ¿Y qué hizo la
monitora?
R: Nada, no hizo nada, dijo que eso no tenía importancia.
Pero a mí si me importa porque yo me sentí mal.
P: Pero ahora mismo dices que ya no se meten contigo, que ni te pegan.
R: No, pegarme no, pero reírse si que se ríen. Porque
cuando tengo que hablar en clase, pues me equivoco y se ríen. Y a mi eso no me
gusta. Porque no es culpa mía que me equivoque. Yo no quiero equivocarme.
P: ¿Y qué piensas hacer?
R: Pues nada, hablar poco en clase. Y si se ríen de mí no
escucharlos. Pero lo que no voy a hacer es meterme con ellos porque eso no me
parece bien.
P: Muchas gracias. Espero que todo se solucione.

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